He de reconocer que el culpable fui yo
por creerte, sentirte y soñarte
culpable es y he sido yo
por quererte, besarte y adorarte
no tú.
que decidiste marcharte
Fui yo, que me dejé cegar
Fui yo, que empece a soñar
Fui yo, antes de despertar
Fui yo, por no querer ver la verdad
siempre fui yo
por quererte como te he querido
aun no siendo lo que tu has soñado
y ahora solo en el olvido
las heridas deberían ir sanado
(ToÑo.! 2005)