Pense un rato si enviabaesto, la politica no se me da, pero tampoco soy ciego.
Ayer vi las mentiras del jefe de gobierno Andres Manuel López O. es
increible lo patán de este seños y las mentirasque saca por la boca con
tal desfachatez, espanta ver un político tan miserable y maquiavelico.
va que chta para ser un dictador (manera en que ha gobernado el DF)
y lo vi mentir con la desfachatez de siempre lo vi decir claramente que
el proyecto que ayer inauguro estaba acabao al 100%, la realidad es que
no esta mas que a la mitad, y no lodigo por que todavia falten muchas
estaciones por abrir, si no por que por que las que estan abiertas no
tengan ni pisos, por que no haya puentes, es mas,ni siquiera la ruta
esta completa, pues se divide en dos tramos.
Personalmente me gusto el proyecto, pero es cierto, ya puesto en la
realidad, no sirve de nada, hay tramos donde reduce a dos carriles el
transito, faltancamiones, no se le puede llamar ecologicoa un sistema
que usa combustibles fosiles (pudo haberse hecho el metrobus con
trolebuses electricos por ejemplo)
Y en estos dias el EZLN por fin se quita la venda de los ojos y le empieza a soltar sus verdades
Vale recordar que en la gestión
salinista, el regente era Manuel Camacho, y el secretario de gobierno
era Ebrard. Hoy el primero es el jefe de campaña de AMLO, el segundo es
el «delfín» de López Obrador para candidato a la Jefatura del GDF.
Marcos acusa a AMLO de engañar a
la sociedad al convertir «la movilización ciudadana contra el
autoritarismo del desafuero en un acto de promoción personal y de
destape electoral»; por convocar a una marcha del silencio y en lugar
de respetar ese silencio usó la palabra «para hablarle al Poder (sic),
imponiéndole a todos la palabra de uno»; por trastocar y devaluar la
marcha popular del 24 de abril, la que al final convirtió en «un logro
personal en su carrera presidencial»; por acusar de arbitrario al poder
que pretendió desaforarlo «y luego intercambió con él (con ese poder)
exoneraciones mutuas. El denunciante de «complot» que luego elogia como
«estadista» a quien acusó de urdirlos». Por haber ofrecido «impunidad a
los responsables de haber desaparecido y asesinado a luchadores
sociales», por garantizar impunidad «a quienes han sumido a México en
la miseria y se han enriquecido a costa del dolor de todos».
López Obrador, nada tienen que
ver con la izquierda mexicana. Más bien el PRD y AMLO son un
subproducto que concentra a lo peor del PRI.
La antidemocracia, el
autoritarismo, la corrupción, el corporativismo, la concepción vertical
del poder, el uso patrimonialista del poder, el empleo de recursos
públicos para los fines políticos personales, la imposición de
candidatos a puestos partidistas y de elección popular, y la represión
contra los que disienten eran, entre muchas otras, las deformaciones
que por décadas cuestionó la izquierda mexicana en el ejercicio del
poder, cuando el poder estaba en manos del PRI. Pero cuando esa
deformación de la izquierda mexicana alcanzó el poder, en entidades
como la capital del país, ese «remedo» de la izquierda mexicana es
tanto o más antidemocrática, autoritaria y corrupta que el viejo PRI.
Ya en el poder en el Distrito Federal, el PRD desplazó al PRI en el
corporativismo, la concepción vertical del poder, en el uso
patrimonialista de ese poder, en el empleo de los recursos públicos
para los fines presidenciales de AMLO, en la imposición de candidatos a
su dirigencia partidista y a puestos de elección popular, y en la
represión contra los que disienten.
Ehago con ellos un cuestionamiento al
descomunal engaño colectivo, mediático e intelectual que han impulsado
e impuesto al PRD y a una buena porción de la sociedad el jefe de
gobierno, López Obrador, su equipo de salinistas y sus aliados y
promotores, quienes mediante el engaño y el engatuzamiento intentan dar
continuidad, desde el poder presidencial, al proyecto inconcluso de
Carlos Salinas.