Feliz Año 2004, que tengas mucho éxito!!!

El Año Viejo se va
EL nuevo sorprenderá
Olvidaremos las penas
Celebremos la amistad

Dejaremos las tristezas
Lograremos bienestar
recibiendo el Año Nuevo
Con alegría y bondad

Iniciamos el tercer año de este nuevo milenio. Le diré como en otras ocasiones: espero que para ti haya sido el 2003 un año más y no un año menos. Es un año más, si se aprovechó para desarrollarse y crecer espiritualmente, pero es un año menos, si tan sólo lo acumuló a sus cumpleaños.

Está época es propicia revisar todo lo que hemos vivido durante el año que termina y preguntarnos si queremos seguir viviendo de esta manera o si deseamos hacer algún cambio. Lo más importante después de hacer esta reflexión es recordar que dependerá de cada uno de nosotros y no de las circunstancias externas el que tengamos la posibilidad de experimentar un nuevo y próspero año lleno de paz y felicidad. Si cambias en alguna medida algunas de tus creencias, algún hábito, algunos de tus pensamientos o simplemente tu actitud… es posible que nuevas y positivas situaciones, oportunidades y experiencias comiencen a llegar a tu vida. Un viejo sabio me dijo una vez: Prosperidad es tener siempre lo suficiente, que significa tener justo lo que necesitamos y además poder confiar en que siempre será así.

Cuando te sientes cómodo y en paz contigo mismo, eres feliz y próspero. La prosperidad es una actitud ante la vida. Si piensas que tendrás lo que verdaderamente necesitas, aunque no tengas una moneda en este momento, si amas y te aman sin interés, si haces lo que te gusta aunque no te paguen lo suficiente, eres próspero. Definitivamente creo que la prosperidad y la felicidad no dependen de cuántas cosas tenemos o de su valor material, depende más bien de cómo nos sentimos y de qué manera lo proyectamos hacia la vida y hacia los demás.

Lo que necesitamos para constriir nuestro Año prospero y feliz

Renueva tus sueños. Piensa: ¿Qué te hace feliz? Recrea tus sueños y comienza a planificar cómo conseguirlos. Vamos, nunca es tarde para volver a comenzar y tal vez éste sea el momento perfecto para convertirlos en realidad.

Año nuevo, vida nueva. Tienes la posibilidad de ser feliz. Si no eres feliz con la vida que llevas, ¿por qué sigues así? Busca la forma de comenzar a cambiar algunos elementos en tu rutina que te permitan trasformar tu vida. Recuerda que sólo tú puedes hacerlo realidad si estas dispuesto a trabajar para conseguirlo. Lo único que verdaderamente importa es lo que tú piensas, lo que creas y lo que desees. Si tienes la motivacion y la voluntad, el camino se te mostrará.

No tengas miedo; ten fe en que puedes lograrlo. Las estrategias y los planes mejor trazados serán inútiles a menos que sientas la seguridad de que vas a triunfar. No olvides que la confianza en ti mismo y en la Divinidad te ayudará a lograr la diferencia.

Repítete a ti mismo con frecuencia: Estoy preparado para conseguir mis propositos. Soy una persona exitosa. Estoy hecho de amor y sabiduría.

Acción. Identifica lo que quieres hacer y hazlo. Trabaja con pasion, amar tu trabajo es como estar enamorado. Cuando lo haces de esa manera no hay obstáculo que te impida conseguir lo que te propones.
La vida de algunas personas está llena de buenas ideas y decisiones que tomaron en un momento dado, pero que nunca convirtieron en acción. Vamos, da los pasos necesarios para conseguir el éxito que deseas. Apasionate y Apasiona.

El Universo siempre conspira para ayudarte. Recuerda que nunca estás sólo… que siempre sucede lo mejor aun cuando no sea lo que esperabas. Existe una ley de correspondencia, que dice que atraerás hacia ti, todo lo que piensas y haces cada día, arriesgate a dar lo mejor de ti… y en esa misma medida recibirás a cambio todo lo positivo que mereces. Cuando sientas que te falta la fuerza y que se tambalea tu confianza… Cierra los ojos y concentrado en el sonido de tu respiración, reconoce la Presencia de Dios, serenate y recupera la fortaleza.

No te detengas hasta lograrlo. Siempre podemos volver a comenzar aun cuando lo hayamos hecho muchas veces. Date otra oportunidad, siéntete dispuesto a poner todo el trabajo, el entusiasmo y el optimismo que sea necesario para comenzar este nuevo año de una manera diferente.

Muchas veces, hacemos planes y programamos lo que queremos y cuando las cosas no salen como queremos, lo consideramos un fracaso y abandonamos. Aprende a considerar el fracaso una parte importante de alcanzar el éxito. ¡No abandones!

Feliz Año Nuevo a los que despiertan en el 2004 sin la resaca de la culpa, llenos de vida en que la pasión sobrepasa a la omisión y el gozo teje luces donde la amargura acostumbra a bordar telas de araña.

Feliz Año a quien no oculta afectos ni arranca de sí las fuentes de donde emanan transparencias y no mira a los que le son cercanos como extraños pasajeros de un viaje sin parada, playas u horizontes.

Felices los que abandonan en el pasado sus excesos de equipaje y con corazón ligero derraman en la tierra el montón de orgullo y de tedio; y, generosos, buscan la humildad.

Feliz Año Nuevo para todos los que despiertan hoy al son de oraciones y agradecen lo habido y lo no habido, maravillados por el don de la vida, a pesar de tantas grietas en las paredes, de los higos resecos y de los gatos furtivos.

Que sea Nuevo el Año para quienes nunca maldicen y contienen la propia lengua, economizan palabras y siembran fragancias en las veredas de los sentimientos.

Sea también Feliz el Año para quien se cuida en el mirar y, si tropieza, no cae en el abismo de la envidia ni se pierde en oscuridades donde el pavor es apenas el eco de sus propios temores.

Feliz Nuevo Año a quien se niega a ser tan viejo que ambiciona tener todo nuevo: cuerpo, carro y amor; vivir es gracia para quien acaricia sus arrugas y trata sus límites como cercado florido de cabaña montañera.

Tengan un Feliz Año todos los que saben ser gordos y felices, endeudados y alegres, privados de caricias pero llenos en sus ansias de fortunas venideras.

Feliz Año Nuevo a los huérfanos de Dios y de esperanzas y a los mendigos que tienen vergüenza de pedir, a los caballeros de la noche y a las damas que nunca probaron la leche que llevan en sus senos.

Sean Felices en este Año los hombres ridículamente adornados, supuestos campeones de ventajas; aquellos que nada temen, excepto la mirada suplicante del hijo y la sonrisa irónica de las mujeres que no los quieren.

Sean felices también las mujeres que se matan de amor y de dolor por quien no lo merece y que en el espejo se descubren tan bellas por fuera cuanto se saben por dentro.

Sea Nuevo el Año para los ebrios que nunca tropiezan en impertinencias, y para quien no conspira contra la vida ajena.

Feliz Año Nuevo para quien colecciona utopías, hace de sus manos arado y riega con su propia sangre las semillas que cultiva.

Sean muy felices los viejos que no se disfrazan de jóvenes y los jóvenes que superan la vejez precoz; sus corazones tragan la edad anunciadora de emociones fuertes.

Muchas felicidades a los que traen consigo la casa del silencio y por la tarde ofrecen en sus balcones chocolate caliente con sonrisas de sabiduría.

Un Año Feliz para quienes no se ostentan en el gallinero de la propia vanidad, tratan la muerte con extrañeza y saltan con el niño que los habita.

Feliz Año Nuevo para los sonámbulos que hacen equilibrios en hilos que unen postes, y para quienes rebuscan luces en las esquinas de la noche.

Feliz 2004 para nuestro país, sin terremotos, huracanes, maremotos, erupciones volcánicas, sequías y otros desastres. Dios nos conceda la bendición de tantos dones.

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